Presentación II
Buenas tardes, Sevilla. Los Peones Negros somos un movimiento ciudadano que pretende averiguar toda la verdad sobre el 11-M (aquellos atentados, ¿recuerdan?). No somos una asociación, ni una plataforma, ni un partido político. Somos un grupo de personas muy distintas unidas por la necesidad de saber la verdad. Para que ustedes se queden tranquilos, pueden estar seguros de que, una vez se conozca toda la verdad, los Peones Negros desapareceremos.
Ustedes se preguntarán por qué un grupo de ciudadanos debe investigar o exigir que se investigue un atentado terrorista, cuando estas competencias corresponden a las autoridades. Y sí, es una buena pregunta, pero parte de la desinformación. Probablemente muchos de ustedes desconocen que durante dos años y medio nos han engañado sistemáticamente. Sí, como lo oyen: nos han EN-GA-ÑA-DO. Pero este engaño toca a su fin. Gracias a las revelaciones periodísticas y a las aportaciones voluntarias de cientos de miles de personas a través de Internet, la investigación del 11-M ha dado un tremendo vuelco. Sería absurdo intentar desmontar, una por una, todas las mentiras de la versión oficial en el poco tiempo que tenemos ahora. Pero si hemos conseguido excitar su curiosidad, no tendrán inconveniente en acceder a los recursos que nosotros les facilitaremos.
Ahora viene otra pregunta. ¿Para qué sirve este acto? Sirve para dos cosas. En primer lugar para recordar a las víctimas del 11-M. Parece fácil decir que hubo 192 víctimas mortales y 1.779 heridos y decenas de miles de familiares y amigos afectados. Son cifras, se sueltan así, de golpe, sin pensar. Pero si nos detenemos un momento y pensamos que detrás de esas cifras hay decenas de miles de tragedias individuales, si nos ponemos en el lugar de cada una de esas personas, entonces empezamos a entender que el 11 de marzo de 2004 sucedió algo grotesco. El Gobierno pretende que miremos al futuro, que es un eufemismo de olvidar. ¿De verdad quieren ustedes mirar al futuro? ¿De verdad quieren olvidar a todas esas personas? Ya no hay nada en este mundo que pueda consolar su tristeza, pero al menos merecen Justicia. Merecen saber quién se llevó por delante a su padre, a su madre, a su hermano, a su tío, a su amigo, a su compañero del trabajo... Creo que ninguno de nosotros quiere olvidarlos, ¿verdad? Pues bien, la segunda finalidad de este acto es que las autoridades tampoco olviden, y se traduce en que existe un sumario plagado de incoherencias, errores gravísimos, mentiras, falsificaciones y manipulaciones. Y hasta que no se depure todo esto, el juicio no debe comenzar.
Como de preguntas va la cosa, puede que quieran saber cómo pueden ayudar, es decir, cómo pueden convertirse en Peones Negros. Aquí hay de todo. Cada cual colabora como puede, pero lo más importante es difundir las mentiras de la versión oficial. No se trata de engañar a los demás, sino contarles la verdad para que decidan bajo su propio criterio. Tenemos a su disposición octavillas explicativas que pueden repartir, colocar en los parabrisas de los coches o pegar en lugares donde no esté prohibido. También pueden colaborar económicamente comprando chapas, pegatinas y demás artículos. Los fondos que conseguimos a través de estos medios, los reinvertimos en octavillas, pancartas y demás artículos de este tipo. Pero en resumen, para ser un Peón Negro, lo importante es la duda razonable.
Queremos aclarar que, a pesar de ciertas revelaciones recientes, confiamos plenamente en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que, en conjunto, realizan un trabajo admirable y tremendamente útil para la sociedad. Si se descubre que ciertos miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han cometido delitos de falsedad documental, por poner un ejemplo, tales delitos no los han cometido el Cuerpo, sino personas concretas. Por supuesto, también confiamos en la Justicia. De no ser así, no estaríamos reivindicando que se depurase el sumario ya que sería inútil.
Hace exactamente 2 años y 7 meses, un grupo de asesinos deseó que el 11 de Marzo quedara grabado en nuestra memoria. Su objetivo era hacernos olvidar que justicia, libertad y equidad son algo más que palabras: son metas alcanzables. Así que si no abrís los ojos, si seguís ajenos a los crímenes del 11-M, entonces os sugiero que permitáis que el día 11 pase sin pena ni gloria. Pero si véis lo que nosotros vemos... si sentís lo que nosotros sentimos... y si perseguís lo que nosotros perseguimos, entonces os pedimos que os unáis a nosotros dentro de un mes en este mismo lugar y juntos les haremos vivir un 11 de Noviembre que jamás, JAMÁS nadie olvidará.
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