LOS SOBRINOS. LOS NIÑOS
A modo de prueba os coloco el comentario que colgué en el blog de LdP.
Gracias Atareq. Como decían en "Amanece que no es poco"...."Alcalde, todos somos contingente pero sólo tu eres necesario..." Chapó y gracias.
LOS SOBRINOS. LOS NIÑOS.1/2
Sofocante calor sevillano en la manifestación de la AVT este domingo.
Esta vez no tuvimos un corralito los peones por tratarse de una manifestación y no una concentración. Esto provocó cierta dispersión entre los peones durante el recorrido, que se suplió en los puntos de reunión antes y después.
De nuevo me encontré fuera de lugar. Como aquél día de Madrid, junto a las víctimas del terrorismo y la sin razón nacional. De nuevo me sentí extraño luchando contra mi incapacidad de pertenencia a grupos y mi deber de sumarme al cariño hacia las víctimas.
Allí estuvimos.Acompañado de dos peoncitos de 6 y 8 años que hicieron las veces de repartidores de folletos con un tesón irresistible para todos los asistentes que se cruzaron en nuestro camino. Miles. Cientos de miles. Muchos más de los que esperábamos por aquí. Incapaces de resistirse a la sonrisa de un niño con un taco de folletos en la mano.
Pensaba en esta inocencia repartidora cuando comenzó a hablar Teresa Jiménez Becerril. Para entonces ya hacíamos la goma, siguiendo a los niños, entre la pancarta de los peones sevillanos y la sombra de los árboles laterales que nos cobijaban del atroz calor. Hablaba ya Teresa con su voz firme, con su poso aguerrido no exento de nostalgia, de tristeza rotunda. Esta vez se refirió a sus sobrinos presentes en el acto. Esos niños que una noche dejaron de ver a sus padres para siempre. Estaban ahí, entre nosotros. Buscaba niños esperando verles, pero no les vi. Quería abrazarles, quería que leyeran en mis ojos, como sólo los niños saben hacer, la sinceridad de nuestro pesar, la alegría que sentimos por estar junto a ellos. No les encontré. Abracé a mi hijo con unos brazos largos, enormes, que les alcanzara a ellos allá donde estuvieran. Mi hijo me apartó los brazos porque le daban más calor todavía. Continuó su reparto, con su padre intentando seguir su pericia. ¡Ay, inocencia!.
Enviado por enigmado el día 2 de Octubre de 2006 a las 17:32 (#1748)
LOS SOBRINOS. LOS NIÑOS.2/2
Don Gabriel Moris se dirigió a todos los presentes y no presentes, a todos los que no podíamos verle pero le oíamos. Don Gabriel habla desde una cultura formada por el paso sensible de muchos años de pensamiento hacia los demás, desde la concordia de un padre desgarrado. Su valor es un ejemplo de generosidad y de entrega. Recordó a su hijo y el amor que éste sentía por Andalucía. Recordó detalles de la infancia de su hijo en Sevilla, en el Parque de María Luisa. De nuevo niños. Jugando. Como estos repartidores de folletos, como los sobrinos de Teresa.
Como no existe ningún motivo en el mundo capaz de hacernos sentir que unos niños dejen de ver a sus padres para siempre, que unos padres se vean desgarrados para siempre por la falta de sus hijos. Como ninguna razón nos puede hacer ver que los asesinos son las víctimas. Como sabemos que estamos del lado de la razón, de los huérfanos, de los heridos, mutilados, humillados. Como sentimos que luchamos por la verdad y la justicia, sabemos que en nuestra soledad, en nuestro abrazo de padre, acogemos a todos los que sufren. Sabemos que si nos miran los niños a los ojos no ven deseos de venganza, sabemos que cuando nos miran buscamos su consuelo, y ese consuelo nos la otorga la lucha por la verdad.
Al fin comprendí de nuevo mi papel insignificante en este enorme grupo.
Un caluroso abrazo a todos los asistentes, de presencia o de intención y otro igualmente cálido a los que desde Sevilla coordinasteis y acompañasteis a los visitantes. Pido perdón a los visitantes que no pude atender y a los que ni siquiera pude ver.
Enviado por enigmado el día 2 de Octubre de 2006 a las 17:34 (#1751
2 comentarios:
Os cuelgo como complemento, so pena de pecar de excesivo personalismo, otros comentarios que hice tras la concentración de Madrid. De prueba,eh?. Eso.
AUTOBÚS DE LA AVT 1/3
De madrugada casi, un sábado una fila de desconocidos hace cola frente a unos autobuses. No se habla apenas, algunos llevan banderas enrolladas, el resto hace la cola en silencio. Entramos, todos sabemos dónde vamos y a lo que vamos, pero nadie hace piña. Mucho silencio.
Muchas horas de viaje que azotan especialmente a los más mayores, y a uno le asalta la duda de qué hace en ese convoy. Eso hace el viajar solo, no se comparte, se mira y se piensa, se habla poco. La ocasión no era una fiesta. Todos lo sabíamos. Y uno piensa en la necesidad que tiene toda esta gente para dejar sus ocupaciones, sus familias, su descanso, para meterse en semejante vehículo durante tantas horas. Casi ninguno era familiar de víctima del terrorismo. Pienso en el poder de convocatoria de algún locutor de radio o algún columnista de periódico. No sé qué pensar ni sé qué hago ahí, yo que nunca asisto a concentraciones ni manifestaciones, yo que nunca me adhiero a ningún grupo, a ninguna religión, a ninguna idea que no sea la suma de individualidades con una idea común, es decir, de grupos formados por coincidencias. Y vamos.
Y llegamos a Madrid. Se produce la espontánea dispersión, cada uno a lo suyo.
Voy a por mis camisetas y a conoceros, consigo las camisetas pero me paralizo. Esto es un grupo y qué-hago-yo-aquí. Me pierdo en mi timidez en La Castellana, encuentro un peón y le sigo hasta la zona reservada. Estoy, pero no estoy. Miro las placas que lleváis y me regocijo al poneros las caras, pero no sé-qué hago-yo-aquí. Alguno me descubrís y me tratáis con una inesperada amabilidad. Aún así me camuflo tras mi camarita de vídeo. Me doy de bruces con LdP y le saludo. Sólo eso (con la cantidad de cosas que quería preguntarle).
Se mezcla entre nosotros Rosa Diéz y le doy dos besos y ánimos de palabras huecas. Sigo sin saber el porqué de mi presencia, el porqué de mi camiseta. Lo sé pero me siento extraño, luego no lo sé.
Enviado por enigmado el día 12 de Junio de 2006 a las 00:17 (#307)
AUTOBÚS DE LA AVT 2/3
Empieza el acto. La cercanía con el escenario me hace palpar el sentimiento de las víctimas, y lo que oigo me hace ver que la razón de mi viaje debe ser esa cercanía.
Entonces tomó la palabra Teresa Jiménez Becerril. El crimen de su hermano y su cuñada, que dejo a sus sobrinos huérfanos, se realizó a pocos metros de mi casa. Desde entonces llevo a esos niños en mi mente. Entonces supe porqué estaba allí, escuchando a Teresa el relato de las flores que una madre llevaba a sus hijos una noche. Llorando de nuevo por unos niños sin consuelo ni explicación.
“Me decían: ¿Y tu que hiciste?. Nada, llorar e intentar que los niños no lloraran”...
Dije aquí la noche antes del viaje que iría a llorar en compañía por una vez y que sería de emoción. No pude contener la emoción, como ahora que visiono una y otra vez las palabras de Teresa.
“Lo que para ellos es rencor, para nosotros es memoria
Lo que para ellos es venganza, para nosotros es justicia
Lo que ellos dicen que es intransigencia es simplemente dignidad”.
Acabó el acto y salí. Las lágrimas de LdP y las vuestras me hace ver las coincidencias de individualidades, la razón de ser del grupo. Corro al autobús sin despedirme (perdonad los malos modos, no podía).
Enviado por enigmado el día 12 de Junio de 2006 a las 00:18 (#308)
AUTOBÚS DE LA AVT 3/3
El viaje de regreso fue menos silencioso, algún comentario, algún gesto de satisfacción por el deber cumplido. Alguna señora septuagenaria que se mareaba. Y ya de madrugada, cuando casi todos dormían, las palabras de Teresa seguían retumbando en mi mente. Me preguntaba por qué habían venido a esta concentración estos señores y las palabras de Teresa me respondían. “MEMORIA, JUSTICIA Y DIGNIDAD”.
A mis acompañantes del autobús, a la multitud que se concentró y a los que sin ir estuvieron presentes nos han educado para defender estos principios. Estos principios que nos han sido arrebatados. Por Dignidad íbamos en silencio, por Justicia dejamos nuestro descanso, nuestras ocupaciones y por Memoria estuvimos ese día junto a Teresa, junto a todos los que han sufrido la sinrazón de la violencia.
La memoria que quieren limpiar, que quieren segar como hace de esa enfermedad de nombre estúpido que limpia, siega y vacía la mente.
Sin memoria no hay persona, sin memoria no hay Dignidad, sin memoria no hay Justicia.
Y llegamos a nuestro destino. Y sigo con esos niños en la mente...
Enviado por enigmado el día 12 de Junio de 2006 a las 00:20 (#310)
No cabe duda de quien es el peón literato de este grupo, enhorabuena Miguel.
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